Somos Alba, César y Olga y estamos viviendo algo increíble en Catania. Pasamos del verde de Cantabria al negro volcánico del Etna, un contraste que nos dejó sin palabras.
Viajamos a Palermo, donde conocimos a estudiantes Erasmus de muchos países, compartimos risas y descubrimos otra Sicilia que nos enamoró.
Estamos probando toda la gastronomía siciliana (sí, TODO) y hasta el agua con limón y sal, que aquí es magia pura.
Lo mejor: sentirnos como en casa gracias a la gente y convivir con estudiantes de tantas culturas.
Sicilia está siendo mucho más que prácticas: es una lección de vida.