A lo largo de esta mañana han tenido lugar las celebraciones de Cuaresma, un tiempo especial que nos invita a detenernos, reflexionar y renovar nuestro compromiso con los demás.
A través de gestos sencillos, música y momentos compartidos, los niños y niñas han podido iniciar este camino desde el recogimiento y la interioridad. La luz, un símbolo muy presente, nos recuerda que, incluso en medio de la oscuridad, siempre hay esperanza, guía y vida.
Representa también el deseo de ser luz para los demás: con nuestras acciones, generosidad y capacidad de amar. Siempre con un corazón tan grande como nos mostraban los más pequeños 
Un inicio de Cuaresma vivido con serenidad, profundidad y mucha ilusión.
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